• Daniel Eduardo Arenas

Ya dos años incapacitado


Nunca me imaginé que el 08 de abril de 2019 la vida tuviera para mí un cambio tan ridículo, recuerdo que como en otras oportunidades asistí al médico a causa de mi dolor lumbar que estaba presentando un cambió, ya no era solamente ese dolor en la parte baja de mi espalda si no que ahora se le sumaba algo totalmente nuevo: el levantarme con mi espalda totalmente rígida como si fuera un bloque de cemento el que llevara a cuestas. Este día recuerdo muy bien me vio medicina general y me brindó una incapacidad por unos cuantos días, intenté incorporarme nuevamente a mi trabajo pero no fue posible; nuevamente este dolor me hizo ir al médico para una nueva incapacidad y a partir de este momento inició una especie de viacrucis yendo a citas médicas con diferentes especialistas como lo son Neurocirugía, Reumatologia, fisiatría, oftalmología, urología y por último el asistir a citas de hidroterapia (terapia en agua caliente).


Lo más difícil de iniciar esta situación es la incertidumbre de no tener un dictamen médico ya que por bastantes meses y a raíz de los diferentes exámenes que me enviaban los especialistas daban un dictamen según la valoración y los resultados de los exámenes sin llegar a estar de acuerdo. Esto me llevó a generar desmotivación, sentía que mi vida se estaba desmoronando lentamente, me mantenía de mal genio, sin ganas de hacer nada, no quería compartir con nadie lo que me sucedía, solo quería que se acabara todo pronto.



Pero como las cosas no se dan cuando uno desea si no cuando Dios o la vida lo desean tuvo que pasar unos meses para que yo entendiera de que mi vida debía tomar un giro de 180 grados, y gracias al seguimiento de la EPS, los médicos que me están tratando me remitieron con sicólogo y posteriormente psiquiatra; algo que me dió la oportunidad de entender que debía tomar una decisión por mi bien y el de mi familia seguir adelante luchando o sumirme en mi y no hacer nada; durante estas consultas pude empezar a identificar mis debilidades y fortalezas, a entender que la vida se puede ver con otros ojos, y ver las oportunidades que se están disfrazadas detrás de una situación difícil, tanto que llegue a explorar opciones y a finales de 2019 logre tener un negocio y de esta forma generar empleo, no fue fácil y menos en mi condición cuando quería estar al frente de todo pero no podía hacerlo por lo que debía dejar que me ayudarán, con el agravante que casi 4 meses después llegó la pandemia y por razones que ya conocemos tuvimos que cerrarlo unos meses, ¡¡¡¡otra enseñanza más!!!!, de lo que puedo decir que la paciencia, tener fe en que todo va a estar bien, tener esperanza y aprender a resistir con resiliencia fueron unos de las más grandes aprendizajes.

Otro aspecto que he tenido que aprender a manejar como muchos Colombianos es el tema de las deudas; porque cuando uno trabaja y recibe sus ingresos todo es muy bonito, pero cuando uno pierde esa capacidad a causa de una enfermedad a los bancos no les importa a tal punto que desconocen la legislación de salud de nuestro país, el recibir llamadas a diario donde me informan del estado de deuda y me preguntan qué propuesta de pago tengo, siendo mi única explicación que llevo tantos meses incapacitado, que mi caso lo tiene medicina laboral y que estoy pendiente de la espera de la respuesta por parte de la ARL y la entidad que esta a cargo de rvisar mi caso y mi calificación para pensión Algo que tengo claro es que los trámites en Colombia no son ágiles ni faciles, l pero entendí que no podía hacer nada porque algunas obligaciones son esenciales y otras deben esperar, y en este punto me di mucho palo y me culpaba por qué no ahorre dinero o por qué gaste en x cosa o en tal otra, pero ya no es momento para eso es momento para seguir y se deben buscar opciones.


A la fecha ya van dos años en este proceso, que más allá de sentirme enfermo físicamente a diario me ha dado la oportunidad de aprender de otras personas, de poder compartir más espacios con mi esposa, mi hijo y hasta con Kolly nuestra gata, de saber que el dolor y la enfermedad no son el fin al contrario en mi caso se convirtió en un nuevo inicio para descubrir que quiero para mi vida, me dió la oportunidad de poder sacar el tiempo que jamás tenía para emprender, para leer sobres los temas que me apasionan, también poder crear este blog.


La vida la imaginamos de una manera pero no siempre se da como la deseamos al pasar dos años sin un dictamen claro aún no me doy por vencido, sigo sintiendo dolor a diario a veces regresa el insomnio, pero no por ello voy a dejar de vivir, simplemente disfrutaré mi enfermedad el que me consientan en mi casa, mis familiares y amigos, la vida es un camino muy corto para estar triste siempre y sin motivación, no todos los días van a ser grises eso lo tengo claro.


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