• Daniel Eduardo Arenas

¿Y si mis prioridades no son las tuyas?


Durante nuestra vida creamos prioridades y estas nos generan algún tipo de satisfacción, por ejemplo cuando somos niños nuestra mayor prioridad es el jugar y divertirnos, para nosotros de niños no es importante el dinero, la ropa y otras tantas cosas que lo son para los adultos, al pasar a la adolescencia nuestras prioridades cambian nuevamente ya el tener juguetes no es importante, en mi caso en particular mi prioridad era divertirme con mis amigos de colegio o del barrio y por ello asistía en esa época a la tienda leona donde había rumba para menores de edad de 2 a 6 de la tarde los sábados y ahora pensándolo bien no entiendo cómo era que vendían alcohol a menores de edad; me motivaba mucho ahorrar durante un semestre para viajar con mis amigos de barrio a tierra caliente como Villeta, Melgar, Girardot lo que nos hacía sentir bien un fin de semana, para nosotros disfrutar al máximo en ese momento se basaba en emborracharnos hasta no saber de dónde éramos vecinos, trasnochar o pasar sin dormir, meternos en la piscina y cuando nos acordábamos comíamos (hoy día dentro de mis prioridades la comida es una de las más importantes y más si estoy de paseo), de las prioridades que he mantenido es la de comprar música, claro aún es muy importante e intento hacerlo cada vez que encuentro el álbum indicado.


En mi época de colegio, así como había personas de mi edad que su prioridad era ser los mejores estudiantes que en mi caso era totalmente diferente me preocupaba por las materias que consideraba importantes como matemáticas, cálculo, física o historia y otras asignaturas como religión, artes, teatro no les prestaba la más mínima importancia, también recuerdo que había quienes su mayor prioridad era el tener una relación, yo prefería el tener amigas y divertirme. Pero todo esto cambió al pasar uno años porque la vida, Dios, el universo o como lo quieras llamar me tenía como destino el ser padre y esto jamás fue algo planeado en mi vida, pero cuando sucedió se convirtió en mi mayor prioridad, a tal punto que tuvimos que cambiar de ciudad, tuvimos que dejar atrás a nuestra familia, amigos y empezar de nuevo; esto conllevo en mi caso el prolongar mis estudios profesionales pero no me importó porque mi mayor prioridad era esta nueva etapa en mi vida.


Al iniciar esta nueva etapa hay muchas cosas que cambian al casarme con Caro mis sueños y metas deben alinearse con las de ella y esto se convirtió en un reto porque ambos teníamos una crianza diferente, veníamos de contextos diferentes, éramos demasiado jóvenes y desde el día de nuestra boda que dijimos: “Sí, te acepto… ;)” ya hace quince años debíamos buscar la manera de alinear nuestras prioridades, metas y sueños personales porque debíamos ya no podíamos pensar únicamente como individuos si no convertirnos en un TODO, esto nos llevó tiempo pero hemos buscado la manera de hacer las cosas de la mejor manera procurando que cada uno cumpla esas metas y sueños que nos hemos propuesto de manera individual como el estudiar, el crecer como personas, estar mejor financieramente que al final terminan siendo metas de pareja.


En cuanto a las prioridades por los gustos, particularmente me encanta asistir a conciertos de grupos de metal o rock y aunque es el género musical de mi preferencia hemos ido a conciertos de metal juntos sin ella ser una fanática y yo he ido a conciertos de Andres Cepeda sin ser un gran fan, pero de eso se trata las relaciones humanas, el respetar al otro porque sus metas, sueños, gustos o prioridades no necesariamente deben ser las míos, para Caro es importante los bolsos, los zapatos y la moda, para mi es importante la tecnología, las figuras de acción y otras muchas cosas.


No necesariamente mis prioridades deben ser las de mi esposa pero desde que exista respeto, tolerancia y no afecte de ninguna manera nuestras finanzas familiares o atente contra la armonía de nuestro hogar no hay problema porque el estar en pareja también es estar como individuos.


Pero en otros contextos es aun mas difícil el tema de las prioridades, me pasó en un lugar donde trabaje por algunos años, por obvias razones me abstengo de decir el nombre, donde si una persona no jugaba al amigo secreto (algo que no tolero) es el amargado, o si no se participan de todas las actividades extra laborales se considera a esa persona como alguien que no trabaja en equipo, pero en mi opinión personal pasamos más tiempo en nuestro lugar de trabajo que con nuestras familias, algo así como 48 horas a la semana, 192 horas al mes lo que puede ser más o menos unas 2.304 horas al año, por lo tanto para mí no era una prioridad asistir a todas las reuniones extra laborales, pues el poco tiempo que estaba en casa valoraba compartir con mi esposa y mi hijo. Considero que en los ámbitos laborales es más difícil entender a las personas y sus prioridades, porque todos los contextos de vida son diferentes, aunque ganemos el mismo salario nuestras obligaciones son diferentes, mis prioridades son diferentes y en este caso no se comprendía, lo que conllevaba a generar un mal ambiente laboral.


Con lo anterior y con las experiencias que he tenido, hoy comprendo que la vida para cada uno de nosotros se basa en nuestras vivencias, nuestras creencias y nuestra formación, conllevando a tener prioridades diferentes a las de las demás personas y que son totalmente respetables, así no estemos de acuerdo o compartamos puntos de vista, ya que no tenemos la autoridad para definir qué es importante o no para lo demás, porque el ser diferentes es lo que nos hace ser especiales y es lo maravilloso de la vida.


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