• Daniel Eduardo Arenas

Para cambiar el mundo, debemos cambiar nosotros


Cuando era niño creía que Colombia, mi país natal, era el mejor lugar del mundo, pero claro esto es normal cuando uno es niño no dimensiona los problemas que viven las personas a nuestro alrededor, la situación económica, política y social; y que de alguna manera al pasar los años e ir creciendo pareciera que nos quitaran el velo de nuestros ojos que nos protege de la realidad. Empezamos a darnos cuenta de cómo son las cosas con el pasar del tiempo, con esto no voy a decir que ha sido tal vez el infierno que viven muchas familias en nuestro país, pero tampoco ha sido un lecho de rosas, al igual que otras personas y familias vivimos situaciones difíciles, afortunadamente superadas y heme aquí como muchos de ustedes tal vez lidiando con una enfermedad, pero sí TODOS con una pandemia y un caos que no se vive en nuestro país sino a nivel mundial.



En algún momento conté en este blog que tome algunas decisiones no muy inteligentes como que al terminar mis estudios del colegio decidí ingresar a la escuela militar José María Córdoba y estando allí viví en carne propia la violencia que aqueja este país, para el año 2001 en el mes de febrero presencié uno de los días más aterradores, era una noche fría en Bogotá no tengo presente muy bien qué día era, solo recuerdo que esa noche estaba formado con otros cadetes esperando para poder pasar a la cena, durante esa semana acababan de llegar los nuevos lanceros uno de los cursos de combate más exigentes del mundo, por tal razón pasaron primero al casino, después de esto al pasar unos minutos comenzó una lluvia muy fuerte que hizo que el oficial de turno nos diera ingreso al comedor, al estar en el comedor se escuchó un primer estruendo al que no se le prestó mayor atención, a los poco minutos un segundo y un tercer estruendo en ese momento se fue la luz y todo fue una locura, por ser estudiantes nos dejaron en el casino, después de un largo tiempo regresó la luz y nos informaron que había sido un ataque con cilindros de la guerrilla de las FARC, en los hechos resultó una mujer herida que pasaba por el lugar y la gran magnitud de los daños materiales.


En ese momento me sentí muy afortunado, valoré tanto lo que tenía en ese momento y pensaba “si yo que estaba en la capital del país, en la escuela de cadetes” tuve que vivir esa situación tan de cerca que se puede esperar de las personas de las áreas rurales que están desprotegidas.


Estoy seguro que todos deseamos vivir en un lugar donde reine la paz pacífico, las oportunidades de vivir bien sean reales para todos; sin embargo, los problemas de la vida cotidiana, la realidad del país, la economía, el desempleo impiden que veamos con claridad la forma de cómo lograrlo y nos resignamos a sobrevivir.


Yo no conozco una receta mágica para lograr un mundo mejor; lo que sí sé, es que deseo que las personas que me rodean sean buenas y estén bien, pero tengo claro que para que ellas estén bien yo debo estarlo y serlo, porque es muy sencillo, no le puedo pedir a las personas que sean algo que yo no soy; no puedo pedir algo que yo soy incapaz de dar.



Por eso he entendido que a pesar de la realidad debo alejarme de muchas situaciones que son intrascendentes, tratar de ver la vida y el mundo con los ojos de la esperanza, de ayudar cuando lo puedo hacer, actuar con el corazón y la bondad,


Uno se da cuenta que hay personas que manejan demasiado odio, envidia o rabia y buscan hacerse notar de una u otra forma y ahora con el tema de la pandemia, muchos usan las redes sociales como su medio de desahogo, solo por tratar de entender el punto de las personas o el porqué lo hacen empiezo a leer comentarios que hacen hacia otras y encuentro que los comentarios que más prevalecen son sobre el físico de alguien, del cómo vive, la ropa que usan, que piensan, o si está bien su orientación sexual, solo por tratar de resumirlos. Al final si bien es cierto que estamos en un caos mundial, pienso que las mismas personas se encargan de sumirse en un caos personal y emocional y que en vez de preocuparse por estar bien a sí mismas, ser mejores seres humanos y apreciar lo bueno de los demás, desahogan todo su caos y se toman el derecho de opinar.


Al final de todas las vivencias, situaciones y experiencias pienso que si cada habitante de este planeta día a día hiciera una pequeña obra que ayude al otro, sin ser pretencioso si se puede lograr grandes cambios. Para cambiar el mundo solo debemos dar pequeños pasos, recordemos que los pequeños pasos consiguen grandes transformaciones.



Por ejemplo si una persona está necesitada está pasando hambre porque no darle un plato de comida, muchas personas pasan hambre y en nuestros hogares se desperdicia. Sentimos tristeza por los animales callejeros, bueno podemos brindarles alimento, ayudar a alguna fundación o ¿porque no adoptar? estoy convencido que es un acto de amor real y genuino, lo sé porque desde que llegó Kolly (una gatica) a nuestras vidas la cambió, nos hizo una familia que cambió sus dinámicas y el aprecio hacia los animales, sí en el transporte público notas descortesía, porque no dar ese paso y ceder la silla a quien más la necesite. Quizás los adultos no hagan un cambio al ver tus pequeñas acciones, pero si un niño lo ve, seremos el ejemplo a seguir y de esta manera se formarán seres humanos más sensibles y comprensivos con el otro .


Creo que es cuestión de dar un poco de amor al prójimo, de ponerse en el lugar del otro o como decimos pongámonos en los zapatos del otro. El cambio de los seres humanos se da de manera lenta se debe intentar una y otra vez no renunciar, las personas pueden cambiar si les damos la oportunidad y SE PUEDE SOÑAR CON UN MUNDO MEJOR.

3 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo
 

©2020 por Tecnovida. Creada con Wix.com